C/ Mayor nº58. 50258, Jarque de Moncayo, Zaragoza (España).  

 

HISTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL

 

VICENTE ROSADO, A.; RITUERTO LABORDA, S. y ROMEO BERGES, J.M.  

Asociación de Ganaderos de Caprino de Raza Moncaína (A.R.A.M.O.).

C/ Mayor nº58. 50258, Jarque de Moncayo, Zaragoza (España).

 

Servicios Veterinarios Oficiales. Diputación General de Aragón.

C/ Zaragoza nº8,10. 50250, Illueca, Zaragoza  (España).

RESUMEN:

   La Raza Moncaína ha pasado en apenas cincuenta años de contar con unos censos apreciables a situarse al borde de la desaparición como raza. Con este trabajo tratamos de presentar su origen y evolución, así como la situación en la que se encuentra en estos momentos.

 

INTRODUCCIÓN:

   El modelo de ganadería establecido durante las últimas décadas, tanto en España como en los países de su entorno, se ha basado en:  

      - La intensificación de las técnicas de producción animal, con el recurso al empleo masivo e indiscriminado de las razas, líneas y/o estirpes de animales zootécnicos específicamente adaptados a aquellas.

      - El abandono de la producción ganadera en aquellas áreas geográficas en que la intensificación no resultaba factible.

  Esto se ha traducido a la postre en la disminución de los censos de las razas autóctonas y en la desaparición de muchas de ellas.

     Frente a las razones productivas y económicas que propugnan la sustitución de las razas autóctonas, se pueden contraponer todo un conjunto de motivos para su conservación, que van desde el uso de recursos no aprovechables para el hombre y la integración de estas razas con el medio ambiente, hasta la salvaguarda de un patrimonio genético.

     En el caso de la Raza Moncaína, cabe incluir además el hecho de que no existe alternativa ganadera para el aprovechamiento de las zonas donde se alimentan estos animales, las ovejas no entran o lo hacen muy poco en los montes donde se alimentan las cabras. En poblaciones que poseen una superficie considerable de este tipo de montes, la existencia de explotaciones de cabras supone un factor importante para el asentamiento de la población rural, sobre todo si no hay otro tipo de opciones.

     La Raza Moncaína ha pasado de contar con unos censos apreciables hace apenas cincuenta años, a encontrarse al borde de la desaparición como raza en estos momentos. Nada se ha hecho por impedirlo, al menos de una manera constante. Sin embargo algo parece estar cambiando, a la sensibilización de la sociedad y de la propia administración por la conservación de razas autóctonas, se ha sumado el interés de algunos ganaderos y veterinarios por, al menos, conservar lo que tenemos y por conocer más a fondo las características de esta raza.

   Al amparo de las ayudas oficiales, tanto económicas, como técnicas han surgido varias asociaciones de ganaderos de razas autóctonas, entre las que se encuentra la Asociación de Ganaderos de Caprino de Raza Moncaína. 

MATERIAL Y MÉTODO:   

 

     Existen pocos datos relativos a la localización, distribución e importancia de la Raza Moncaína a lo largo del tiempo. Los testimonios orales no se han podido remontar mas allá de los años 1930, 1940. Los documentos escritos son escasos, pero nos permiten situarnos a finales del siglo XIX, con claras referencias a la cabra Moncaína.  

 El estudio de la situación actual se ha realizado, en lo que se refiere a la localización de núcleos de la raza, en colaboración con los veterinarios oficiales de las comarcas próximas al Moncayo y con la ayuda de algunos veterinarios de agrupaciones de defensa sanitaria. Por otro lado, la visita a todas y cada una de las explotaciones de caprino y de aquellas mixtas ovino caprino pero que cuentan con un importante censo de cabras, ha sido el mejor sistema para conocer de primera mano la presencia, los censos, y el sistema de explotación de la Raza Moncaína.

  

 

 

 

   RESULTADOS Y DISCUSIÓN:  

ORIGEN E HISTORIA DE LA RAZA.  

     Desde Europa Central llegaron a España un grupo de caprinos de coloraciones oscuras, pelo largo y cuernos dirigidos hacia atrás, tipo Aegagrus. En un primer período estos caprinos se asentaron en los Pirineos, para difundirse más tarde por el resto de la Península, enclavándose preferentemente en zonas montañosas.

     En aquellas áreas donde se instalaron fueron influyendo sobre la población autóctona caprina dando lugar a  diferentes razas o agrupaciones étnicas.  

     Una de las razas que se fueron formando por influencia de la primitiva raza Pirenaica fue la Raza Moncaína o Cabra del Moncayo establecida fundamentalmente en los alrededores de esta zona montañosa, de la que adquiere su nombre, y en otras zonas del Sistema Ibérico. 

     En sus mejores momentos esta raza adquirió gran importancia, no sólo en las zonas aledañas del Moncayo, sino también en otras zonas de Aragón, La Rioja, Navarra y parte de Castilla, donde estos animales eran utilizados para la producción lechera, al parecer elevada, combinada con su gran rusticidad.

     Santos Arán en 1907 comentaba en sus publicaciones la existencia “en el Moncayo de una población caprina excelente pero muy descuidada.(....), de temperamento muy rústico, proporciona no obstante, tres litros de leche como término medio, sobre todo si se les atiende bien”.

   De sus descripciones se desprende que era una cabra de color generalmente oscuro, tamaño medio y con cuernos, que presentaba una banda amarillenta de color claro desde la base de los cuernos hasta la comisura de la boca. Este mismo color se presentaba en las extremidades y parte inferior del cuerpo. Presentaba además un pelo abundante y de longitud apreciable. La distribución del color amarillento en la capa hace que todavía hoy en poblaciones como Aranda del Moncayo, y otras cercanas, se conozca a este tipo de cabras como “Cabras Oritas”. A este respecto cabe recordar de los escritos de Santos Arán la siguiente expresión: “además, su temperamento y lo vistoso que es su color favorecían la demanda”.

     Estos animales se encontraban perfectamente adaptados al medio accidentado en que vivían y su aptitud lechera era muy apreciada; “Hemos visto muchas cabras de Moncayo, de aspecto rústico y poco lecheras. Arrancadas de la rusticidad y adquiridas por dueños de rebaños para la venta de leche en las poblaciones, han sido excelentes lecheras a los dos o tres partos. Las hijas competían con cabras murcianas a pesar de ser el padre también del país”.  

 

     De las publicaciones anteriores, fechadas a primeros de siglo, se desprende la existencia de un potencial lechero muy interesante en la Raza Moncaína. A pesar de ello estos caprinos fueron perdiendo importancia hasta entrar en franca regresión, llegando en los momentos actuales a una situación absolutamente precaria con muy pocos animales y en zonas muy delimitadas, y cuyo futuro es como mínimo incierto.      Las razones de este retroceso han sido muy variadas, desde el cambio de especie a explotar, fundamentalmente ovino, a la absorción parcial por parte de otras razas más productivas, pasando por los numerosos cruzamientos desordenados que se han dado en estos animales.

    Asimismo al hablar de la difusión de la raza caprina Pirenaica por la Península nombra a la Cabra del Moncayo como una de las razas o agrupaciones de índole local que fueron influidas por la cabra Pirenaica.

     Finalmente el R.D. 1682/97 de 7 de Noviembre, por el que se actualiza el Catálogo Oficial de Razas de Ganado en España, hace justicia a esta raza incluyendo en su Anexo 1.2 (Especie caprina) a la Raza Moncayo, y situándola dentro de las razas de protección especial.

     En cuanto a su relación con otras razas, la Cabra del Moncayo puede considerarse como una variedad del primitivo conjunto pirenaico y por tanto estrechamente relacionada con la actual Raza Pirenaica, con la que guarda notables coincidencias.

     Igualmente y en su origen guarda relación con otras razas de las denominadas Serranas, entre las que destaca la Raza Azpi gorri y la Raza Guadarrama con la que frecuentemente se ha identificado.

 

SITUACIÓN ACTUAL:

   El censo de cabras en España es importante, ocupamos el segundo lugar de la Unión Europea en cuanto a número de animales, sin embargo la importancia de las producciones es pequeña. La producción de carne es apenas un 0,4% del total de carnes producidas y la producción de leche se sitúa en torno al 5% del total. En Aragón las producciones tanto de carne de cabrito como de leche de cabra son poco importantes, apenas 400 Tm de carne y 1.700 de leche, lo que la convierte en una actividad casi marginal dentro de la producción ganadera mayoritariamente basada en el bovino, el porcino y el ovino.

   Para estudiar las circunstancias que rodean la explotación de la Raza Moncaína, dividiremos los factores que le pueden influir en tres grandes apartados; orografía y clima, población y economía, y tradición y cultura, para finalmente exponer los datos sobre censos y tipo de explotaciones.

   El estudio se circunscribe a la zona donde explotan sus animales los ganaderos pertenecientes a la Asociación de Ganaderos de Caprino de Raza Moncaína (ARAMO), la comarca del Aranda, y extensivo a las comarcas aledañas; Calatayud, Campo de Borja y Somontano de Moncayo. Este territorio está situado en la cara sur-sureste del macizo montañoso del Moncayo. Esta zona es poco conocida, no tiene desarrollada su capacidad turística y sufre seriamente el problema de la despoblación.

    

Orografía y Clima:

     La cabra moncáina se explota en una zona con una altitud media de 900 metros sobre el nivel del mar, de orografía complicada, y donde los animales deben trabajar mucho subiendo y bajando montes en su pastoreo diario. El uso del suelo es múltiple; pastizales para el ganado, pequeñas áreas de cultivo, producción de madera, vida silvestre para caza y pesca.

     La vegetación es variable en función de la altitud, abundan las zonas boscosas compuestas por encinas o carrascas, robles de pequeña altura y algunos enebros. Encontramos también amplias extensiones de matorrales, entre los que se pueden distinguir, aliagas, romeros, retamas y coscojos.

     El clima es mediterráneo continental severo, con inviernos largos y fríos y veranos cortos no demasiado calurosos, la temperatura media se sitúa alrededor de los 12-13ºC. Las lluvias son escasas en general, y en invierno no es extraño que se produzcan en forma de nieve. Las precipitaciones medias se sitúan entre los 600 y 700 mm, destacando el hecho de que en la vertiente sur del Moncayo se recibe menor cantidad de lluvia que en la zona norte y noreste, allí se retienen mejor las nieblas de los vientos húmedos del Atlántico.

     En estas condiciones las razas rústicas como la Moncaína se adaptan perfectamente gracias a su agilidad, fortaleza y capacidad de resistir bajas temperaturas y largas marchas por terrenos difíciles.

Población y economía.

     La zona del Moncayo ha sufrido en los últimos cuarenta años, al igual que el conjunto del mundo agrícola y ganadero, un éxodo de la población rural hacia las ciudades en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo.  

     En la comarca del Aranda, la población se ha mantenido, aunque se trata de una apreciación engañosa, ya que se ha reproducido a escala, el éxodo rural a las ciudades, siendo el destino en este caso la cabecera de comarca, sede de una importante concentración industrial en torno al sector del calzado. De igual manera, en las comarcas cercanas los centros de atracción han sido Calatayud, Borja y Tarazona, cuando no grandes ciudades como Zaragoza, Madrid o Barcelona.

     El principal problema económico con el que se enfrentan los cabreros de la zona es dar salida a su producción de leche.. Las rutas de recogida de las empresas queseras quedan alejadas y no compensa el desplazamiento.

Tradición y cultura:

     La zona del Moncayo ha sido tradicionalmente un espacio donde han abundado los caprinos. Hasta hace unos pocos años, las cabradas han estado presentes en muchos municipios de la zona. Aún se recuerdan los rebaños explotados en común, denominados viceras, compuestos por animales propiedad de distintas familias, (prácticamente todas las casas tenían unos pocos ejemplares). En la actualidad las viceras han desaparecido totalmente y las cabradas han visto reducido su número al mínimo. Estas cabradas, aunque poco numerosas, son las representantes de la tradición que ha existido siempre en la zona.

CENSOS Y TIPOS DE EXPLOTACIONES:

     En Aragón, el censo caprino es muy bajo, en torno a los 66.000 reproductores, apenas un 2,5% del total nacional. La provincia de Zaragoza cuenta con 19.000 cabezas, concentradas fundamentalmente en la comarca de, Zaragoza y Ejea de los Caballeros,. Las comarcas aragonesas que rodean al Moncayo; Calatayud, Campo de Borja, Aranda y Somontano del Moncayo cuentan con unas 4.000 cabezas. En la comarca del Aranda, se pueden encontrar aproximadamente unos 800 caprinos.

     Dentro de los ganaderos que poseen cabras, hay que distinguir los que se dedican a la cría en exclusiva del ganado caprino, de los que explotan rebaños mixtos de ovejas y cabras, y dentro de estos, los que tienen un número apreciable, de los que solo poseen algunas cabras acompañando a su rebaño de ovejas. A los primeros y también a los segundos se les puede denominar específicamente cabreros porque atienden de forma separada a las ovejas y a las cabras, generalmente las ordeñan y atienden sus necesidades específicas. Los terceros llevan las cabras junto a las ovejas para amamantar algún cordero y como guía del rebaño (boques), pero no hacen ningún esfuerzo por realizar un manejo separado.  

      Las explotaciones de la comarca del Aranda se pueden clasificar de la siguiente manera:

 

 

TIPO DE EXPLOTACION

Nº EXPL.

ANIMALES

Explotaciones caprinas >100 cabras

2

360

Explotaciones mixtas >40<100 cabras

2

130

Explotaciones mixtas >10<20 cabras

2

106

Explotaciones mixtas >10<20 cabras

9

106

Explotaciones mixtas <10 cabras

25

156

     El sistema de explotación es exclusivamente extensivo, los animales salen a pastar diariamente y se recogen por la noche en el aprisco.

     En cuanto a infraestructura, diremos que las instalaciones son muy rudimentarias, se trata de construcciones antiguas sin electricidad ni agua corriente, simples abrigos para los animales. Esto dificulta un manejo adecuado del ganado y hace que las condiciones higiénicas y sanitarias dejen mucho que desear.

     Ninguno de ellos posee sistemas de ordeño mecánico, realizándose éste exclusivamente a mano, una vez al día y generalmente en las primeras horas de la mañana. Sólo un ganadero posee un sistema de refrigeración de la leche, aunque es utilizado también por otros productores. Este sistema no se encuentra en la propia explotación ya que carece de luz, sino en un local situado en el pueblo.

     Hasta la fecha se han localizado 338 ejemplares de la raza, estimándose en no más de 500 el número de cabras moncaínas en las cuatro comarcas que rodean el Moncayo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS. 

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DIPUTACION GENERAL DE ARAGON 1997 Anuario Estadístico Agrario de Aragón 1996, Departamento de Agricultura y Medio Ambiente. Zaragoza (España).

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OROZCO, f., 1997. Problemática de la conservación de razas de animales domésticos en España. Algunas ideas a tener en cuenta en su estudio y proyección.

SIERRA ALFRANCA i.1998. La biodiversidad en el ganado doméstico. Naturaleza Aragonesa.

SIERRA ALFRANCA i. 1987. Razas aragonesas de ganado. Diputación General de Aragón Colección materiales didácticos. 97 páginas. Zaragoza (España).